domingo, 21 de diciembre de 2014

HAY QUE VIVIR.

Montevideo - Escuchando la radio, mirando la TV o leyendo algún diario, estar enterado de lo que le sucede al mundo no parece ser una buena terapia porque las noticias son más noticias si son malas.

Los homicidios o cualquier tipo de muerte violenta atraen mucho más la curiosidad humana y con ello se retroalimenta un sentido o una lógica perversa y dañina. Está claro que en Montevideo ni en ningún lugar del mundo hay sitio seguro, ni siquiera los hogares lo son porque la violencia doméstica y los abusos sobre menores o nuestros queridos viejos siempre están a la orden del día. Desde siempre.

Sin embargo hay esperanzas.