En la escuela le dijeron que llegaría
el Papa. No sabía quién era, o sí porque lo había visto por
televisión cuando sus abuelos miran las noticias, pero ignoraba cuán
importante era aquel hombre vestido de blanco y de gesto bondadoso
que daba la impresión de que todo estaba bien.
Espacio de apuntes, notas y garabatos con formas de letras; de vez en cuando se me escapa alguna idea que capaz forma algún pensamiento.
sábado, 26 de septiembre de 2015
lunes, 21 de septiembre de 2015
EL MENDIGO DE LA CATEDRAL
Montevideo-Hébert Dell'Onte Larrosa. Twitrer
Cuando
Franco despertó miró el cielo azul y sintió la brisa golpeándole la cara. En
Sao Paulo el aire aún estaba fresco y arrastraba el perfume de alguna flor de
algún punto del parque que desde hace varios años, no sabía cuántos, era su
hogar.
Había
tenido una casa, pero hacía mucho de eso y su memoria se resistía a recordar,
hacerlo lo entristecía. El recuerdo ponía ante sí lo que fue y lo que es. ¿Cómo
llegó tan bajo? Si existiera la forma de redimirse, lo haría, sólo necesitaba
una oportunidad, deseaba que la vida se la diera, pero había desperdiciado
tantas que sentía que ya no tendría otra.
jueves, 10 de septiembre de 2015
EL VIEJO PESCADOR
Montevideo-Hébert Dell'Onte Larrosa. Twitter
Su
mirada quedó clavada en el mar. Ante el
viejo pescador se abría amplio e imponente el Río de la Plata y más allá el
Atlántico cuyas aguas había penetrado tantas veces, testigo privilegiado de
atardeceres encantados. Su vida era el mar, no hubiera podido vivir sin él, no
hubiera sido posible.
lunes, 7 de septiembre de 2015
DESAPARECIDA.
Hébert Dell'Onte Larrosa. Twitter
Siempre
creyó que lo peor que podía pasarle en la vida era la muerte de su hija. A los
35 años cuando la niña tenía 10 aprendió que hay cosas peores que la muerte y
la desaparición es una de ellas.
jueves, 3 de septiembre de 2015
UN LUGAR PARA LA ESPERANZA.
Por Hébert Dell'Onte Larrosa. Twitter
En Montevideo hay una callecita de tres
cuadras, ubicaba al norte de la ciudad, desconocida por la inmensa mayoría de
quienes vivimos aquí, que se llame Esperanza. Muy cerca de allí está la calle
Caridad, igualmente desconocida. Y no existe ninguna que se llame Fe. Hay si
una calle Santa Fe pero refiere a la provincia argentina y no a la primera de
las Virtudes Teologales.
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