¿Qué pasa con los maestros de Artigas que decidieron
parar en solidaridad con una colega formalizada por graves delitos en perjuicio
de niños de 5 años y no como reacción indignada contra la privación de
libertad, la violencia privada y el abuso sexual que pesa en su contra?
Hoy es un día muy triste para los maestros de Artigas, y
debería serlo para los maestros de todo el país.
La semana pasada la maestra directora de la escuela 364
del Cerro (de Montevideo) fue formalizada por abuso sexual, violencia privada y
privación de libertad a niños de cinco años y deberá cumplir con 120 días de
prisión domiciliaria con un dispositivo electrónico.
La profesional fue denunciada por los padres de los niños
víctimas de atar, amordazar, golpear y abusar sexuales contra los pequeños.
El fiscal Dr. Fernando Romano explicó a la prensa que “hubo
gritos, insultos, golpes, abuso sexual y hasta un corte de pelo forzado” por
parte de la docente. Las pericias médicas descartan violación. También trascendió
que la mujer formalizada no tiene antecedentes.
Hoy los maestros de Artigas, de donde es la docente
denunciada, están realizando un paro de 24 horas en apoyo a la misma. Los
maestros artiguenses argumentan que la medida sindical es en defensa a la “trayectoria
profesional y personal reconocida desde siempre”. El paro se hace a través de la
Asociación de Maestros de Artigas (Adema), institución esta que emitió un comunicado
explicando que paran “por la defensa irrestricta del principio de inocencia
dado que todas las personas son inocentes hasta que se demuestre lo contrario”.
DIFÍCIL DE ENTENDER.
Es difícil entender cómo alguien puede manifestarse en
favor de una persona que ha sido formalizada por abuso sexual y violencia
privada contra niños de 5 años en lugar de dejar que las investigaciones
avancen y la justicia se expida con todas las garantías del caso.
Más difícil que lo haga una institución gremial que
representa a los maestros de un departamento. Precisamente los maestros que por
formación y vocación deben ser especialmente sensibles ante las
vulnerabilidades de los niños son los que hoy dan la espalda a los pequeños
abusados para defender “la trayectoria” de la abusadora.
Difícil de entender, y muy preocupante, pues parece que
los maestros artiguenses se paran por encima de la ley y del sistema judicial
lo que no da ningún tipo de garantías ante una situación similar que pudiera
ocurrir en el futuro.

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