viernes, 30 de noviembre de 2018

Un boomerang llamado Bonomi


Termina una semana que estuvo marcada por los incidentes protagonizados por el ministro del Interior Eduardo Bonomi que quiso ocultar con su cuerpo y a fuerza de empujones una pancarta de dos trabajadores tabacaleros en la que exponían algo tan básico y lógico como su deseo de trabajar.

La desinteligencia y la actitud patotera de Bonomi sustentada en su condición de jerarca del gobierno arruinaron lo que pudo haber sido una jornada altamente positiva para el gobierno y el Frente Amplio.
Ministro del Interior Eduardo Bonomi. Captura YouTube.

“Basta de presión. La familia tabacalera quiere trabajar en paz”, fue el texto que se convirtió en el protagonista desplazando los discursos y las inauguraciones para las que el propio presidente de la República Dr. Tabaré Vázquez y todos sus ministros se trasladaron al lugar.

Si lo ocurrido en Artigas fue bochornoso y grave, lo que vino después fue peor: la detención de los trabajadores, la publicación de los antecedentes penales de uno de ellos, y las increíbles declaraciones de la vicepresidente Lucía Topolansky, el propio Bonomi y la precandidata oficialista y ministra Carolina Cosse que negaron los hechos y contradijeron con sus relatos lo que todo el país vio a través de las cámaras de televisión y las redes sociales.

“El ministro no empujó, lo empujaron”, afirman cuando lo que sucedió fue todo lo contrario. No solo mienten sino que lo hacen sabiendo que el pueblo entero está viendo por sí mismo lo que sucedió en realidad.
La pancarta de los tabacaleros.

Pero lo más increíble es que todo surge porque el ministro Bonomi intenta tapar una pancarta que no tenía ninguna alusión agresiva para con el gobierno, solamente intentaron exponerla y quisieron hacerlo delante y contra el suelo para que las autoridades pudieran ver su reclamo.

Todos entendemos que los productores de tabaco están enfrentando una realidad compleja por las políticas antitabaco que lleva a cabo el gobierno. Todos entendemos que es una política positiva porque el tabaco nos enferma y a nadie se le ocurre dar marcha atrás. Por lo tanto, si el ministro del Interior no hubiera empujado a los trabajadores la pancarta habría sido una anécdota que muchos ni siquiera habrían visto y otros olvidarían rápidamente.
Pero fue la actitud patoteril del ministro lo que hace que el reclamo de dos tabacaleros tome relevancia, la que luego fue amplificada por la detención y las declaraciones de otras figuras de gobierno que niegan los hechos que fueron evidentes.

En la semana se ha escrito y dicho mucho por actores de gobierno, políticos, periodistas, y la gente en general a través de Twitter y Facebook. Entre los comentarios hay muchos que expresan que todo se explica en el nerviosismo de un gobierno que no tiene ideas y que siente que está en su etapa final y sin capacidad de reacción. Es probable sí, pero de lo que no queda dudas es que las desinteligencias de los gobernantes pueden tener consecuencias muy graves para los intereses del gobierno porque el impacto positivo que se esperaba tener con los actos del lunes 26 se redujo a un bochorno horrible: un boomerang llamado Bonomi.

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