Pasada
la urgencia generada este fin de semana por la falta de combustibles
es momento de reflexionar y pensar sobre cómo evitar que situaciones
similares vuelvan a repetirse en el futuro.
Lo
primero que hay que tener claro es que ver las estaciones de servicio
funcionar normalmente no quita el hecho de que la crisis se mantiene
porque las situaciones de trabajo en La Tablada no han cambiando y la
posibilidad de un nuevo paro es real.
Lo
segundo es que este fin de semana el suministro de combustible fue
fuertemente afectado por los transportistas, pero puede volver a
serlo si otros actores sindicales, por ejemplo de Ancap,decidieran
tomar medidas que impidan su llegada a los centros de distribución
minorista.
O
sea que somos un país vulnerable, y eso es grave.
Todos
lamentamos el accidente sufrido por el trabajador y nos alegra su
mejoría. Sin embargo es desmedido y por lo tanto no puede ser que
por una circunstancia similar se paralice medio país. Este es el
punto sobre el que debemos centrar nuestra atención.
Todos
trabajadores somos todos iguales ante la ley, pero lamentablemente no
ante la fuerza de los sindicatos o las agremiaciones.
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| Foto El País. |
¿Cuántos
policías, comerciantes, estudiantes o trabajadores del taxi por
mencionar algunos rubros laborales al azar, han fallecido en
circunstancias no naturales? En ninguno de esos casos más graves que
lo sucedido en La Tablada se tomaron medidas que paralizaran medio
país causando millones en pérdidas.
El
contraste es evidente. No es la gravedad del hecho lo que está en
cuestión sino la fuerza del sindicato que no surge por un apoyo
masivo del 50 % de los ciudadanos, sino en lo estratégico de la
función que cumplen los trabajadores que allí se desempeñan.
Una
fuerza sindical que al menos en este caso se usó irresponsablemente
porque se afectó a miles de uruguayos y en esa afectación se
perjudicó gravemente los intereses del país.
El
asunto ahora es analizar cómo Uruguay puede modificar la situación
para evitar ser rehén de circunstancias similares. En esto deberían
trabajar los trabajadores, el gobierno y los políticos.
Los
trabajadores tomando conciencia del daño que pueden causar y
midiendo las consecuencia de sus actos; el gobierno buscando
alternativas de distribución de combustibles para que no se
centralice en La Tablada; y los políticos legislando para que los
sindicatos ocupen el lugar que deben y no se conviertan en el otro
poder por fuera del Ejecutivo, Judicial y Legislativo.

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