miércoles, 12 de diciembre de 2018

Los sindicatos, el otro poder


Pasada la urgencia generada este fin de semana por la falta de combustibles es momento de reflexionar y pensar sobre cómo evitar que situaciones similares vuelvan a repetirse en el futuro.

Lo primero que hay que tener claro es que ver las estaciones de servicio funcionar normalmente no quita el hecho de que la crisis se mantiene porque las situaciones de trabajo en La Tablada no han cambiando y la posibilidad de un nuevo paro es real.
Lo segundo es que este fin de semana el suministro de combustible fue fuertemente afectado por los transportistas, pero puede volver a serlo si otros actores sindicales, por ejemplo de Ancap,decidieran tomar medidas que impidan su llegada a los centros de distribución minorista.
O sea que somos un país vulnerable, y eso es grave.
Todos lamentamos el accidente sufrido por el trabajador y nos alegra su mejoría. Sin embargo es desmedido y por lo tanto no puede ser que por una circunstancia similar se paralice medio país. Este es el punto sobre el que debemos centrar nuestra atención.
Todos trabajadores somos todos iguales ante la ley, pero lamentablemente no ante la fuerza de los sindicatos o las agremiaciones.
Foto El País.
¿Cuántos policías, comerciantes, estudiantes o trabajadores del taxi por mencionar algunos rubros laborales al azar, han fallecido en circunstancias no naturales? En ninguno de esos casos más graves que lo sucedido en La Tablada se tomaron medidas que paralizaran medio país causando millones en pérdidas.
El contraste es evidente. No es la gravedad del hecho lo que está en cuestión sino la fuerza del sindicato que no surge por un apoyo masivo del 50 % de los ciudadanos, sino en lo estratégico de la función que cumplen los trabajadores que allí se desempeñan.
Una fuerza sindical que al menos en este caso se usó irresponsablemente porque se afectó a miles de uruguayos y en esa afectación se perjudicó gravemente los intereses del país.
El asunto ahora es analizar cómo Uruguay puede modificar la situación para evitar ser rehén de circunstancias similares. En esto deberían trabajar los trabajadores, el gobierno y los políticos.
Los trabajadores tomando conciencia del daño que pueden causar y midiendo las consecuencia de sus actos; el gobierno buscando alternativas de distribución de combustibles para que no se centralice en La Tablada; y los políticos legislando para que los sindicatos ocupen el lugar que deben y no se conviertan en el otro poder por fuera del Ejecutivo, Judicial y Legislativo.

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