miércoles, 5 de diciembre de 2018

Sendic en el cálculo político/electoral del Frente Amplio


Es una certeza universal que cuando las cosas comienzan mal, terminan mal. La interna del Frente Amplio parece sufrir esa máxima como nunca antes debido al mal manejo que hizo respecto al ex vicepresidente Raúl Sendic, a quien le permitió salir por la puerta chica y en puntas de pies cosa de no hacer mucho ruido y no evidenciar lo que ahora todo el país ve no solo en Sendic, también en el senador Leonardo De León: la corrupción instaurada como método de acción.

Desde su fundación en 1971 a la fecha el Frente Amplio ha debido enfrentar varias situaciones difíciles, pero tengo la impresión que nunca una del tipo y en las circunstancias como la de estos días, lo que hace que la actual crisis sea especialmente grave y coloque al conglomerado político en un estado de vulnerabilidad muy delicado.

Sucede que las instituciones, cuando son cuestionadas o atacadas desde afuera, suelen compactarse y aferrarse a todos aquellos elementos que las hacen fuerte, pero cuando los cuestionamientos se hacen desde el interior por acciones equivocadas de sus referentes y hasta hace poco promesa de renovación como en un momento lo fue Sendic, se ingresa en un camino que de no ser correctamente asumido y manejado, termina convirtiéndose en una fuerza negativa mucho más grave y destructiva que los golpes que se reciben desde afuera.

Desde hace muchos meses Sendic, Deleón y la Lista 711 ocupan lugares informativos privilegiados con una exposición negativa que los vincula de forma directa con hechos de corrupción, mal manejo de los dineros públicos, despilfarros, mentiras y todas esas cosas que deberían ser imperdonables en un gobernante.

Atado a Sendic, Deleón y la Lista 711 está todo el Frente Amplio ya que se trata de dirigentes relevantes y referentes de una agrupación que en las elecciones pasadas tuvo un crecimiento llamativo.

El dilema del Frente Amplio se genera a partir del momento en que erró la estrategia. Creyó que aceptando la renuncia de Sendic a la Vicepresidencia y no permitiendo el juicio político a Deleón superaba el tema. Además en la interna frentista hubo quienes en un error político imperdonable creyeron que pateando la responsabilidad hacia adelante llegaría un momento en que la tormenta cesaría. No fue así. La opinión pública continuó prestándole mucha atención al tema y la tormenta se agravó. Al fin y al cabo se trata de algo tan grave como corrupción.

Cuando el FA comprendió el brete en el que ingresó, varios de sus dirigentes y los precandidatos se han visto obligados a pronunciarse buscando apartarse de los dirigentes cuestionados y acusados. Hoy nadie quiere sacarse una foto con nada que tenga algún vínculo o relacionamiento con Raúl Sendic. Le huyen como la peste, y lo quieren bien lejos.
Lo grave de esto es que el FA llega a esa situación por su propia inacción. Si hubiera actuado cuando todos nos enteramos del desastre Sendic, hoy podría ufanarse de haber sido implacable con la corrupción. No lo hicieron.

Ahora, cuando comienzan los cálculos político/electoral, el FA se ve obligado a hacer algo que lo haga zafar de su responsabilidad institucional. No lo hacen porque la corrupción es negativa y mala para ellos mismos y para el país, lo hacen porque la campaña electoral se les viene encima y ese es un tema que, ahora se dan cuanta, deben tener resuelto para evitar ser golpeados por la oposición.

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