Lo que está pasando es así de simple: si vas a manifestar
algún tipo de reclamo al gobierno liderado por el Dr. Tabaré Vázquez y éste
considera que eso puede afectarlo en su imagen o serle negativo de alguna
forma, te reprimen y escrachan en la web de Presidencia o el Ministerio del
Interior. Pasó con el colono que discutió públicamente y ante las cámaras de
televisión con el Dr. Vázquez, y pasó con los tabacaleros que quisieron poner
un cartel reclamando poder trabajar en lo que saben hacer.
El colono ni los tabacaleros violaron la ley, no
golpearon a nadie, no se comportaron de forma violenta, no atacaron la
propiedad privada, no amenazaros a periodistas. En resumen no hicieron nada
contra la ley, nada contra las normas de convivencia, nadie se sintió
amenazado. Pero fueron escrachados y en uno de los casos detenidos.
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| (Marcha contra el G20 causó destrozos ante la mirada pasiva de la Policía/Foto El País) |
Pero si la protesta no afecta directamente al gobierno y
va dirigida contra una organización como el G20 (seguramente allí nadie se
enteró que un minúsculo grupo había protestado en Uruguay) pero amenaza a
periodistas, los atacan, les dañan sus instrumentos de trabajo, grafitean
comercios, pintan autos estacionados, etc., bueno entonces ahí no se actúa de
ninguna manera, no se evita que continúen causando daños y simplemente se
espera que se cansen y se dispersen por sí solos.
El resultado, lo del título. No se entiende, crece el
desconcierto y el mensaje que se recibe por parte de las autoridades es que
aquellos grupos con tendencias desestabilizadoras de la tranquilidad social y
aristas violentas pueden actuar y hacer a su voluntad. Pero si el reclamo nace de
ciudadanos honestamente preocupados por algo tan básico y necesario como su
fuente laboral, entonces sí, represión y la exposición pública.

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