viernes, 10 de agosto de 2018

El grave desliz de Bruno y una señal preocupante


Recientemente el edil José Bruno de Tacuarembó, perteneciente al Partido Nacional, dijo que en Uruguay “va a tener que venir otra dictadura para que estos ‘sabandijas’ se terminen de una vez. La gente está pidiendo a gritos que alguien ponga orden”. Las declaraciones del político fueron hechas en radio Zorrilla de San Martín, pero lo más preocupante fue lo que escribió al retractarse.

Luego el edil se retractó e intentó explicar sus expresiones, dijo que cuando hizo tal declaración estaba enojado. “En la calentura me acordé de lo que hicieron los militares en Dolores después del tornado, que cuando nadie cuidaba se fueron a parar ahí y nadie más robó”, sostuvo.

Agregó que “a la gente se le escapa el pedido de que vengan los militares porque está desesperada. Piden que venga alguien a salvarlos y es natural que pida que actúe el último recurso que son los militares”.

Las afirmaciones del edil deben ser analizadas.

En primer lugar hay que decir que las dictaduras son malas en sí mismas en cuanto implican limitar las libertades básicas de las personas.

Segundo, las declaraciones de Bruno son contundentes: acá “va a tener que venir otra dictadura”. En el párrafo citado no menciona a los militares, pero sí lo hace cuando intenta explicar su grave desliz.

Su explicación fue que estaba enojado. “En la calentura me acordé de lo que hicieron los militares en Dolores después del tornado, que cuando nadie cuidaba se fueron a parar ahí y nadie más robó”, dijo, por lo que queda claro que su expresión en radio Zorrilla apuntaba a una dictadura militar del tipo que gobernó Uruguay hasta 1985.

En este punto hay que señalar que es tremendamente injusto vincular la dictadura con los militares que trabajaron en la ciudad de Dolores. Hace años que los militares de todas las ramas están trabajando para limpiar su imagen de un estigma que arrastran desde hace mucho, y aquel accionar tan positivo que tuvieron en la ciudad de Dolores y del que no nos olvidamos, no es un ejemplo adecuado ni feliz porque los efectivos que participaron en las tareas de apoyo a los doloreños muy lejos están de imponer los criterios dictatoriales, sino brindar sustento y contención, cosa que hicieron de muy buena manera y siguiendo disposiciones de sus mandos legítimos.

LO MÁS GRAVE: “LA GENTE PIDE QUE VENGAN LOS MILITARES”.

Pero lo más grave de los dichos del edil es su afirmación de que la gente pide que vengan los militares, algo que escribió al retractarse, o sea que no estaba enojado sino sereno y reflexivo.

Muchos medios de comunicación, blogs, políticos, comentaristas y periodistas han centrado sus críticas a la defensa que el edil blanco hizo de la dictadura  militar, pero no han advertido que en su carta de retractación está esa afirmación tan grave, la más grave de todas.

“A la gente se le escapa el pedido de que vengan los militares porque está desesperada. Piden que venga alguien a salvarlos”, escribió.

La frase debe ser estudiada detenidamente y por separado porque la indignación que causó Bruno con sus dichos en la emisora de Tacuarembó no puede impedirnos ver que tal vez el dirigente político haya captado que efectivamente la gente o un porcentaje de ella pida o quiera que vuelva un régimen militar.

Si así fuera estamos ante un grave problema: el descreimiento del sistema democrático. No perdamos de vista que la democracia se sustenta en las convicciones de la gente, y si el pueblo no cree en la democracia, o si comienza a cuestionarla generando simpatía por otro tipo de regímenes (en este caso el dictatorial) el problema es grave de verdad.

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