José Mujica renunció al Senado, pero dejó una huella
nítida con la cual el país deberá cargar y arrastrar por muchos años.
Muchos analistas críticos del ahora ex presidente y ex
legislador lo ponen como responsable de haber arruinado la economía, y afirman
que dejó a su sucesor, Dr. Tabaré Vázquez, un país cargado de dificultades.
Otros los critican por sus políticas equivocadas en lo
nacional e internacional, en esta última rompiendo lo que por mucho tiempo
fueron políticas de Estado que identificaron al país.
Sin embargo creo que el daño real que José Mujica causó
al Uruguay está en asuntos mucho más profundos y complejos que la política y la
economía: está en el espíritu y la esencialidad del ser humano, del ser
oriental y de la sociedad. Y eso es lo verdaderamente grave y preocupante.
Si sólo fuera política y economía no sería tan difícil recomponer
el rumbo, bastaría con que el pueblo confiara la conducción del país a alguien de
ideas y valores diferentes para comenzar a desandar lo equivocado. Pero en
realidad los cambios realizados en los últimos años y en los cuales Mujica jugó
un papel protagónico y en varios casos de liderazgo, no se revierten con tanta
facilidad.
No se trata de decretos o leyes que se pueden derogar,
sino de mensajes que como figura política relevante, expuesta a la atenta
mirada de la sociedad, José Mujica dio y da permanentemente con sus dichos,
presencia, forma de hablar, de decir, de razonar.
A modo de ejemplo, que pueden ser muchos y sólo hay que
buscar en los registros de prensa, solo
mencionaré tres citas que pintan con claridad a lo que me refiero: la
valorización de la tribu Bosquimanos, el Senado como un pasatiempo, y la
comparación del comportamiento delictivo con el del trabajador que tiene
aspiración a crecer y mejorar.
“UN SUEÑO A PERSEGUIR”.
El primer ejemplo que se me ocurre es cuando Mujica se
refrió a la tribu africana conocida como Bosquimanos o Basarawa que para él
constituyen “un sueño a perseguir”, lo dijo en 2009 al semanario Búsqueda y
luego lo repitió y reafirmó en Canal 10. Las características que el ex
presidente rescata de esa tribu como un “sueño a perseguir” es que apenas
trabajan dos horas diarias y no precisan jefes.
“CUANDO NO TENGO NADA QUE HACER ME VOY AL SENADO”.
A comienzos de 2018 el ex senador dio un duro golpe a una
de las principales instituciones del sistema democrático, el senado, cuando en
Colombia y a un diario de aquel país dijo que es parlamentario y “cuando no
tengo nada que hacer, me voy para el Senado, pero cuando tengo que trabajar de
verdad, voy a labrar la tierra”.
“BURGUESES APRESURADOS”.
El segundo ejemplo es mucho más reciente. A comienzos de
agosto dijo que los delincuentes son “burgueses apresurados” porque “el burgués
trabaja para juntar plata y se rompe el alma” con ese fin, y “el delincuente
quiere lo mismo pero rápido”.
Es tan claro, que no es necesario entrar en
explicaciones.

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