jueves, 2 de agosto de 2018

La señal política


No en todos, pero en varios temas del acontecer nacional el escenario político uruguayo se muestra fracturado. Lamentablemente esa fractura se da justo en temas de alta sensibilidad para el país y la población, el de la seguridad es uno de esos temas, quizá el que mayor dolor y el de consecuencias más contundentes para todos. Lo bueno es que, a diferencia de lo que sucedía hace no mucho, parece que todos coincidimos en que allí tenemos un problema, y su reconocimiento es el primer paso para que comenzar a trabajar en su solución.

Lo triste es que al presentar posibles soluciones no se logran acuerdos ni consensos mínimos, y si los hay no tienen la fuerza necesaria para que se actúe en ese sentido. Por un motivo o por otro, las iniciativas para dar seguridad y combatir el delito, sean del gobierno o de la oposición, no impactan en la sociedad, no dan resultados, naufragan, y ante los ojos de la opinión pública los responsables en esta materia dan mensajes contradictorios y las estructuras sobre las que se sustenta la justicia y el necesario orden social se comienzan a resquebrajar.

Ante esa situación crece la sensación de indefensión, de que cada vez estamos más desprotegidos y librados a la voluntad de los delincuentes. Las calles de las ciudades se han convertido en un terreno peligroso.

Pero en las últimas horas hubo una señal política relevante: el senador colorado Pedro Bordaberry sumó su firma a la iniciativa de su par blanco Jorge Larrañaga para reformar la Constitución introduciendo medidas que a entender de sus impulsores son herramientas necesarias para combatir el delito.

El gesto de Bordaberry contrasta con la negativa de senador Luis Lacalle Pou de acompañar las reformas propuestas porque se demoraría su implementación. “El tema puntual es que si hoy se está incendiando una casa no podemos llamar a los bomberos para dentro de dos años", dijo Lacalle en mayo.
Bordaberry firma ante la mirada atenta de Larrañaga

En cuanto a Bordaberry, éste expresó objeciones contra un punto de la iniciativa de Larrañaga, pero al firmar aclaró que también tiene coincidencias en otros.
La discrepancia está en la propuesta de formar una guardia especial integrada por militares. Sin embargo el senador colorado explicó que sigue opinando de la misma forma, pero que insiste en que los militares deben ser instruidos antes de realizar tareas de apoyo policial.

Por otra parte subrayó sus coincidencias al recordar que él mismo presentó un proyecto de ley permitiendo el allanamiento nocturno y que coincide mucho con la iniciativa de cadena perpetua revisable para delitos muy graves.

La señal de Bordaberry es clara: ante el reconocimiento de la delincuencia como un problema y la necesidad de trabajar para su solución, no se amparó en las diferencias y se sumó a una posible solución destacando aquello con lo que sí concuerda.

Cada uno sabrá de qué forma califica el gesto estampado en la fotografía que acompaña este artículo, pero por lo que yo he podido observar señales políticas de ese tipo es lo que los ciudadanos esperan y desean.

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