No en todos, pero en varios temas del acontecer nacional
el escenario político uruguayo se muestra fracturado. Lamentablemente esa
fractura se da justo en temas de alta sensibilidad para el país y la población,
el de la seguridad es uno de esos temas, quizá el que mayor dolor y el de
consecuencias más contundentes para todos. Lo bueno es que, a diferencia de lo
que sucedía hace no mucho, parece que todos coincidimos en que allí tenemos un
problema, y su reconocimiento es el primer paso para que comenzar a trabajar en
su solución.
Lo triste es que al presentar posibles soluciones no se
logran acuerdos ni consensos mínimos, y si los hay no tienen la fuerza
necesaria para que se actúe en ese sentido. Por un motivo o por otro, las
iniciativas para dar seguridad y combatir el delito, sean del gobierno o de la
oposición, no impactan en la sociedad, no dan resultados, naufragan, y ante los
ojos de la opinión pública los responsables en esta materia dan mensajes
contradictorios y las estructuras sobre las que se sustenta la justicia y el
necesario orden social se comienzan a resquebrajar.
Ante esa situación crece la sensación de indefensión, de
que cada vez estamos más desprotegidos y librados a la voluntad de los
delincuentes. Las calles de las ciudades se han convertido en un terreno
peligroso.
Pero en las últimas horas hubo una señal política
relevante: el senador colorado Pedro Bordaberry sumó su firma a la iniciativa
de su par blanco Jorge Larrañaga para reformar la Constitución introduciendo
medidas que a entender de sus impulsores son herramientas necesarias para
combatir el delito.
El gesto de Bordaberry contrasta con la negativa de
senador Luis Lacalle Pou de acompañar las reformas propuestas porque se
demoraría su implementación. “El tema puntual es que si hoy se está incendiando
una casa no podemos llamar a los bomberos para dentro de dos años", dijo
Lacalle en mayo.
![]() |
| Bordaberry firma ante la mirada atenta de Larrañaga |
En cuanto a Bordaberry, éste expresó objeciones contra un
punto de la iniciativa de Larrañaga, pero al firmar aclaró que también tiene
coincidencias en otros.
La discrepancia está en la propuesta de formar una
guardia especial integrada por militares. Sin embargo el senador colorado
explicó que sigue opinando de la misma forma, pero que insiste en que los
militares deben ser instruidos antes de realizar tareas de apoyo policial.
Por otra parte subrayó sus coincidencias al recordar que
él mismo presentó un proyecto de ley permitiendo el allanamiento nocturno y que
coincide mucho con la iniciativa de cadena perpetua revisable para delitos muy
graves.
La señal de Bordaberry es clara: ante el reconocimiento
de la delincuencia como un problema y la necesidad de trabajar para su
solución, no se amparó en las diferencias y se sumó a una posible solución
destacando aquello con lo que sí concuerda.
Cada uno sabrá de qué forma califica el gesto estampado
en la fotografía que acompaña este artículo, pero por lo que yo he podido
observar señales políticas de ese tipo es lo que los ciudadanos esperan y
desean.

No hay comentarios:
Publicar un comentario