miércoles, 8 de agosto de 2018

Esas luchas que no arrojan triunfos para nadie


Cuando se analiza el conflicto de Conaprole cuesta entender como los trabajadores de la empresa son incapaces de darse cuenta que el lechero es actualmente el rubro más complicado del sector agropecuario nacional.

Parto de la base de que todo sindicalista conoce el funcionamiento y el estado en que se encuentra el rubro en que trabaja, sus fortalezas y debilidades para así poder representar de mejor forma a los trabajadores en cuyo nombre actúa. Entiendo que ese conocimiento es un detalle mayor que no puede ser dejado de lado.

Por lo tanto supongo que todos en el sindicato lácteo son conscientes  de lo que está pasando con la leche desde la vaca hasta que llega al consumidor. Se trata de una realidad clara aún para quienes no estamos en el rubro pero nos hemos preocupado por conocer la situación y las razones del conflicto, y por eso creo que debería ser más que evidente para quienes trabajan allí y particularmente a los que ocupan instancias de representación del sector obrero: la lechería nacional está en una profunda y difícil crisis.
Foto de Facebook de AOEC

No es el momento de analizar las razones de por qué se llegó a esta realidad, sino que lo urgente ahora es que todos los sectores entiendan la magnitud de esa crisis para que puedan actuar en consecuencia.

Está claro que el enfrentamiento entre las partes nada suma, por lo que debe asumirse de inmediato un principio tan básico como elemental: hay momentos en que las medidas de lucha no arrojan triunfos para nadie y perjudican a todos. Es lo que está sucediendo en Conaprole.

En este caso concreto, lo inteligente y valiente no pasa por las viejas tácticas sindicales del paro o las ocupaciones de los lugares de trabajo, no pasa por extremar posiciones ni impulsar movilizaciones a cualquier costo, sino por adoptar formas de actuación sindical abiertas y dispuesta a entender a las otras partes.

Si se persiste en el enfrentamiento la crisis se profundizará. Cada vez que los trabajadores de Conaprole toman una medida sindical acaban perjudicando a la cooperativa en la que trabajan, a los productores que remiten la materia prima para que puedan trabajar, y a ellos mismos en cuanto se debilita toda la estructura.

Es necesario ver y comprender que se llegó a una situación en que la prioridad es salvar la cooperativa, y eso se logra si todas las partes son atendidas en sus reclamos. Por muy fuerte que sea el sindicato, por muy eficaz que sea su forma de lucha, y por buenos que sean sus logros, de nada sirve si en el campo los tamberos siguen ensanchando sus deudas, abandonando sus establecimientos y vendiendo sus vacas y tierras a empresas de mayor porte.

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