Cuando se analiza el conflicto de Conaprole cuesta
entender como los trabajadores de la empresa son incapaces de darse cuenta que
el lechero es actualmente el rubro más complicado del sector agropecuario
nacional.
Parto de la base de que todo sindicalista conoce el
funcionamiento y el estado en que se encuentra el rubro en que trabaja, sus
fortalezas y debilidades para así poder representar de mejor forma a los trabajadores
en cuyo nombre actúa. Entiendo que ese conocimiento es un detalle mayor que no
puede ser dejado de lado.
Por lo tanto supongo que todos en el sindicato lácteo son
conscientes de lo que está pasando con
la leche desde la vaca hasta que llega al consumidor. Se trata de una realidad clara
aún para quienes no estamos en el rubro pero nos hemos preocupado por conocer
la situación y las razones del conflicto, y por eso creo que debería ser más
que evidente para quienes trabajan allí y particularmente a los que ocupan
instancias de representación del sector obrero: la lechería nacional está en
una profunda y difícil crisis.
![]() |
| Foto de Facebook de AOEC |
No es el momento de analizar las razones de por qué se
llegó a esta realidad, sino que lo urgente ahora es que todos los sectores
entiendan la magnitud de esa crisis para que puedan actuar en consecuencia.
Está claro que el enfrentamiento entre las partes nada
suma, por lo que debe asumirse de inmediato un principio tan básico como
elemental: hay momentos en que las medidas de lucha no arrojan triunfos para
nadie y perjudican a todos. Es lo que está sucediendo en Conaprole.
En este caso concreto, lo inteligente y valiente no pasa
por las viejas tácticas sindicales del paro o las ocupaciones de los lugares de
trabajo, no pasa por extremar posiciones ni impulsar movilizaciones a cualquier
costo, sino por adoptar formas de actuación sindical abiertas y dispuesta a entender
a las otras partes.
Si se persiste en el enfrentamiento la crisis se
profundizará. Cada vez que los trabajadores de Conaprole toman una medida
sindical acaban perjudicando a la cooperativa en la que trabajan, a los
productores que remiten la materia prima para que puedan trabajar, y a ellos
mismos en cuanto se debilita toda la estructura.
Es necesario ver y comprender que se llegó a una situación
en que la prioridad es salvar la cooperativa, y eso se logra si todas las
partes son atendidas en sus reclamos. Por muy fuerte que sea el sindicato, por
muy eficaz que sea su forma de lucha, y por buenos que sean sus logros, de nada
sirve si en el campo los tamberos siguen ensanchando sus deudas, abandonando
sus establecimientos y vendiendo sus vacas y tierras a empresas de mayor porte.

No hay comentarios:
Publicar un comentario