jueves, 12 de julio de 2018

El Frente Amplio está nervioso, y se nota


El Frente Amplio está nervioso y se nota. Nervioso porque ve que llegó la hora de renovar las principales líneas de dirigentes y no hay opciones claras.

Por primera vez en muchos años el Frente Amplio asume que el próximo escenario electoral no girará en torno al Dr. Tabaré Vázquez, el senador José Mujica, ni el Cr. Danilo Astori aunque éste aún no descartó ser candidato.


Nadie duda de la necesidad del Frente Amplio de encontrar una figura capaz de cumplir con el liderazgo aglutinante que estos tres dirigentes han sabido cumplir a pesar de sus diferencias políticas, ideológicas y de conducción política.

Claro que si uno revisa los nombres de los diferentes actores políticos del Frente Amplio se encuentra con personas con capacidad de liderazgo, el problema parece no ser ese sino que alguna de esas figuras sea capaz resumir y representar las diferentes corrientes que conforman ese conglomerado político.

El Frente Amplio no es un partido sino una coalición en la que se encuentra de todo. Entre la polarización Asamblea Uruguay con Astori y el Movimiento de Participación Popular con Mujica, hay una variedad muy amplia de partidos y agrupaciones que suman más de 20. Cada uno con su perfil y sus características hace a la fortaleza frenteamplista y todos contribuyeron para que el Frente Amplio haya ganado el gobierno por tres veces consecutivas y con mayorías parlamentarias, lo cual no es poco.

Ante la imposibilidad constitucional de que Dr. Vázquez vuelva a ser candidato, la decisión de Mujica de tampoco presentarse en la pugna electoral, y tal vez la también decisión negativa del Cr. Astori, el Frente Amplio está en la imperiosa necesidad de encontrar a alguien que sea capaz de representar a todas esas agrupaciones y partidos para mantener los votos, pero además de volver a convocar a votantes de los partidos tradicionales para que no vuelvan a sus posiciones partidarias primarias, y atraer ciudadanos independientes o indecisos.

Por otra parte parece ser que en el Frente Amplio la mayoría parlamentaria se toma como un valor intrínseco al acto de gobernar, por lo tanto no se trata de encontrar a un candidato que gane, con eso no alcanza, además de ganar debe lograr más del 50 % de los votos.

Es un desafío muy difícil que se ve agravado por el desgaste de tantos años de gobierno. A todo eso se suma lo que algunos ven como una necesidad ineludible: el aggiornamento ideológico.

Por todo eso el Frente Amplio tiene razones para estar nervioso y se nota.


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