Un grupo de militantes contra el machismo denunció una whiskería
de Joanicó (Canelones) por sortear los servicios de una chica. La denuncia fue
realizada por la agrupación “Varones por la Igualdad” ante la Institución
Nacional de Derechos Humanos (Inddhh). “Varones por la Igualdad considera que
el sorteo evidencia un “trato a nivel de 'cosa' de la mujer”. Uno de sus
representantes dijo a Montevideo Portal que no se cuestiona el funcionamiento
de la whiskería pero que el sorteo “es algo que linda con la trata de personas”.
No se cuán frecuente es en Uruguay ese tipo de
promociones, pero llama la atención el doble discurso evidenciado por los
denunciantes.
Es importante precisar que se trata de una whiskería,
esto es un local en el que las mujeres que allí trabajan ofrecen servicios para
hombres, sin duda vinculados a lo sexual. Es un local instalado y se supone que
como tal está en regla y cumple con todas las disposiciones legales que
reglamentan su funcionamiento, esto incluye a quienes allí trabajan, que lo
hacen libremente, previos contratos o acuerdos laborales en cuanto a las
condiciones de trabajo, formas de pago, etc.
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| (Wall Streer International Magazine) |
Un lugar de trabajo que más allá de las opiniones
personales de cada uno, que puede gustar o no, ser bien visto o no, desde el
punto de vista legal es como cualquier otro. Se supone también que quienes
trabajan allí son mayores de edad y que la materia prima de su trabajo es su
cuerpo. Así lo asumen y es su medio de vida.
Quienes aceptan trabajar en un lugar de esas características
lo hacen sabiendo de qué se trata y lo hacen libremente, y hasta quizá
disfruten de él por la forma de vida que implica.
A lo que voy es que salvo que se pruebe lo contrario
nadie está allí a la fuerza, y el personal como los clientes saben de qué se
trata, que como bien dice la agrupación denunciante se cosifica a la mujer en
tanto se la alquila para uso y satisfacción del cliente. Vale la pena indicar
también que hay otros sitios similares en el que el cosificado son hombres.
Pero esa cosificación no se genera en el sorteo
promocional que disparó la denuncia, sino que viene de antes, desde la
actividad sexual paga. Por eso el doble discurso antes señalado: no se
cuestiona el funcionamiento de la whiskería pero sí el sorteo. Precisamente el
sorteo es consecuencia del servicio que ofrece el local, entonces hay que
decirlo claro, ese tipo de negocios cosifican y por lo tanto denigran la
integridad humana de quienes allí trabajan, de sus clientes y de los que
dirigen emprendimientos de esa naturaleza.
No decirlo así es un doble discurso que juega a quedar
bien con unos y otros.

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