martes, 3 de julio de 2018

Sobre la denuncia de "cosificación" de Varones por la Igualdad


Un grupo de militantes contra el machismo denunció una whiskería de Joanicó (Canelones) por sortear los servicios de una chica. La denuncia fue realizada por la agrupación “Varones por la Igualdad” ante la Institución Nacional de Derechos Humanos (Inddhh). “Varones por la Igualdad considera que el sorteo evidencia un “trato a nivel de 'cosa' de la mujer”. Uno de sus representantes dijo a Montevideo Portal que no se cuestiona el funcionamiento de la whiskería pero que el sorteo “es algo que linda con la trata de personas”.


No se cuán frecuente es en Uruguay ese tipo de promociones, pero llama la atención el doble discurso evidenciado por los denunciantes.

Es importante precisar que se trata de una whiskería, esto es un local en el que las mujeres que allí trabajan ofrecen servicios para hombres, sin duda vinculados a lo sexual. Es un local instalado y se supone que como tal está en regla y cumple con todas las disposiciones legales que reglamentan su funcionamiento, esto incluye a quienes allí trabajan, que lo hacen libremente, previos contratos o acuerdos laborales en cuanto a las condiciones de trabajo, formas de pago, etc.

 (Wall Streer International Magazine)
Un lugar de trabajo que más allá de las opiniones personales de cada uno, que puede gustar o no, ser bien visto o no, desde el punto de vista legal es como cualquier otro. Se supone también que quienes trabajan allí son mayores de edad y que la materia prima de su trabajo es su cuerpo. Así lo asumen y es su medio de vida.

Quienes aceptan trabajar en un lugar de esas características lo hacen sabiendo de qué se trata y lo hacen libremente, y hasta quizá disfruten de él por la forma de vida que implica.

A lo que voy es que salvo que se pruebe lo contrario nadie está allí a la fuerza, y el personal como los clientes saben de qué se trata, que como bien dice la agrupación denunciante se cosifica a la mujer en tanto se la alquila para uso y satisfacción del cliente. Vale la pena indicar también que hay otros sitios similares en el que el cosificado son hombres.

Pero esa cosificación no se genera en el sorteo promocional que disparó la denuncia, sino que viene de antes, desde la actividad sexual paga. Por eso el doble discurso antes señalado: no se cuestiona el funcionamiento de la whiskería pero sí el sorteo. Precisamente el sorteo es consecuencia del servicio que ofrece el local, entonces hay que decirlo claro, ese tipo de negocios cosifican y por lo tanto denigran la integridad humana de quienes allí trabajan, de sus clientes y de los que dirigen emprendimientos de esa naturaleza.

No decirlo así es un doble discurso que juega a quedar bien con unos y otros.

No hay comentarios:

Publicar un comentario