El Mundial no terminó pero para los uruguayos, para
nuestro ánimo, es como si hubiera sucedido y desde ahora el enfoque de nuestras
preocupaciones volverá a ser el de siempre. Regresaremos a la realidad.
El fútbol tiene eso, cuando estamos en carrera nos hace
olvidar, disimular o hacer más llevaderas las dificultades cotidianas. No nos
ocurre sólo a los uruguayos, les pasa a muchos países y a muchas sociedades, y
la explicación es simple: el fútbol apasiona y estar en competencia nos enfoca
en esa pasión por sobre muchas otras cosas, aun las que son más importantes. Parece
irracional, pero es la realidad, así somos.
Ahora todo cambió. Por unos días nos lamentaremos no
estar y observaremos de afuera lo que hace cada seleccionado que continúa en
carrera, opinaremos y tendremos nuestras preferencias, pero de a poco iremos
metiéndonos en los temas del país, en los que verdaderamente importan, en los
que nos va la vida y que realmente marcan el tamaño que tenemos como nación.
Desde ahora volveremos a la realidad de nuestra pobre
educación, de la galopante inseguridad, el creciente déficit fiscal y una larga
lista que todos conocemos.
Y en cuanto a la selección, solo es fútbol y ya vendrán
otras instancias como la Copa América 2019 en que volveremos a entusiasmarnos, soñar
y experimentar esa sanción de unidad que sólo ese deporte parece darnos.
Lo realmente importante para los países y sus pueblos
pasa por otros temas que no debemos olvidar y los que todos debemos volver a
ocuparnos.

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