lunes, 23 de julio de 2018

Imbéciles


Uruguay va en caída y las autoridades parecen no darse cuenta, o hacen como el avestruz que conociendo el peligro opta por la peor estrategia que es hacer como si la amenaza no existiera.

Si, vamos mal. No importa el área de acción del país que elijamos para analizar: seguridad, economía, vivienda, salud, educación, producción, todo va muy mal y con señales claras que no ven quienes no quieren ver, con fuerte tendencia a seguir empeorando.

La educación es una de las ramas más sensibles. El sistema educativo no solo no educa, que es algo complejo y profundo, sino que tampoco cumple con lo más básico de su función que es enseñar.
(Captura de YouTube)

Los alumnos no saben las tablas, no tienen comprensión lectora, no razonan, no escriben bien, pero las autoridades están convencidas de que están haciendo las cosas correctamente. A fines de diciembre de 2017 el presidente de la República Dr. Tabaré Vázquez dijo que el gobierno está “consiguiendo cosas muy importantes” en materia educativa, lo que el mandatario no dice es que nada de eso tan “importante” (ya quisiera saber yo a qué se refiere) llega a los estudiantes.

No me queda claro si Vázquez y demás autoridades de la educación realmente están convencidos de que están haciendo las cosas bien o es que el orgullo no les permite reconocer el fracaso. Tampoco sé cuál de las dos posibilidades es peor.

Lo que veo es el resultado: una enseñanza reducida a su mínima expresión, y una educación inexistente; profesores, maestros, autoridades y sindicatos que centran toda su capacidad en convencernos de que la educación se salva sólo si logra el 6 % del PBI.

Mientras tanto se generan debates absurdos propios de una sociedad que verdaderamente perdió el sentido de lo que es importante para el país. Discutimos si son niños, niñas o niñes, maestros, maestras o maestres; discutimos sobre el color de la túnica y si se suprime la moña; discutimos sobre si el abanderado debe ser el alumno más esforzado y capaz o el más popular y canchero aunque no sepa escribir adecuadamente ni hacer divisiones de una o dos cifras.

Recientemente el periodista Graziano Pacale escribió en su cuenta de Twitter que en estos tiempo de discursos inclusivos hay un vocablo “inclusivo estrella: imbéciles”.

Lo de Pascale es muy acertado, y lo grave es que en ese estado de imbecilidad en que estamos somos incapaces de reaccionar. A propósito viene bien recordar una frase del escritor francés Honoré de Balzac (1799-1850) que leí hace unos días: “un imbécil que no tiene más que una idea en la cabeza es más fuerte que un hombre de talento que tiene millares”.

P.S. Por si algún despistado quiere saber, imbécil es escaso de razón.

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